El diario de mi transfer


Hoy es un dia Transicional. Me despierto y pienso en lo que ocurrirá hoy. Hay una pequeña claridad en la habitacíon, es la mañana que irrumpe nuestra tranquilidad, el sigue dormido, como en un dia normal, pero, no es normal.  Este dia podría cambiar nuestra vida, o no, pero pensemos que si.

Hora de desayunar, hoy el desayuno es diferente, no es de la dieta, porque no es un día normal. Hay una energía especial en mi, creo que hasta la gorda lo olfatea, no deja de caminar por toda la casa y solo escucho el sonido de sus largas uñas sobre el suelo.
Es hora de ir a la clínica. El trafico esta tranquilo, lo normal para la hora. Y llegamos, nos anunciamos y pagamos. Hora de esperar. Hay una cara conocida. En ella brilla la esperanza, la ilusión, no tiene miedo, solo fe. La sala de espera esta helada. Hoy no hay mucha gente, normalmente hay mas mujeres y pienso que todo esta preparado solo para mi.  Traigo mi botellita azul, debo tomar agua, debo tener la vejiga llena, y pienso que si espero mucho me voy a orinar y el frío no ayuda. Tiemblo, por el frío y por los nervios, tiemblo. Tiemblan mis manos, mis piernas y mi vientre, ¿Temblará también mi corazón?
¿Cuánto tiempo esperaré aquí? Que ansiedad, ya quiero entrar, ya quiero dar ese paso, pero, tiempo al tiempo.
Parece que aun ellos no esta listos, tomará un par de horas mas, nos vamos a tomar algo. Una malteada no caería nada mal para estos nervios. Él, vainilla y yo ron con pasas. Solo hasta el momento en que escribo esto me pregunto si realmente tiene Ron, porque no puedo tomar alcohol, y luego pienso que los niños también lo comen, así que no les darían alcohol a los niños tan abiertamente. El centro comercial esta vació, se escuchan los sonidos de llaves, candados y puertas abriendo los locales,  es que no son horas de andar deambulando por aquí. 
Suena su teléfono, es de su trabajo y lo veo hablar, veo como se concentra en la conversación y como responde con tranquilidad y me enamoro mas.
Es hora de regresar. Subo sola, porque el se queda hablando, esta vez me hacen entrar de inmediato, tengo ganas de orinar, pero necesito la vejiga llena así que aguanto, tengo que aguantar por ellos. Es una sala pequeña, con un sofá que da hacia una ventana. Me cambio, me pongo una de esas batas incomodas, con la abertura atrás, que me hace sentir tan desnuda, creo que seria mejor ir desnuda, así simplemente lo sabes. Me siento en el sofá y empiezo a mirar por la ventana, cables mal amarrados, el techo de una casa que ha perdido algunas piezas del tejado, miro sin mirar. La psicóloga se sienta a mi lado, hasta ese momento noto que no he parado de hablar desde que entré, es mi mente entreteniéndose para no pensar en lo importante, en lo que viene.
Ella trata de tranquilizarme, pero en lugar de eso, me transporto al pasado, al fracaso, y lloro. Tenía mucho tiempo sin llorar. Nos interrumpen, me traen su primera foto, no entiendo mucho, las fotos son confusas, un par de manchas grises que lucen acuosas y burbujeantes. Es la hora.

Me levanto del sofá y me dirijo a la camilla. Sigo conteniendo las ganas de orinar. Me acuesto y la enfermera me ayuda a posicionarme, y enseguida llega el medico, da indicaciones mientras se pone los guantes. Ahí estoy yo, con toda mi intimidad al descubierto, a la altura de la cara de él, estoy tan vulnerable, pero no solo por mi desnudez sino por el miedo de fracasar DE NUEVO.  Empiezo a mirar el techo, es tan blanco, cierro los ojos, respiro profundo. Me piden que me relaje, pero solo puedo pensar en que si me relajo, puedo orinarme y seria muy vergonzoso. Trato de aguantar pero sin apretar, no se si lo lograré. Esta vez me muestran la pantalla, los veo a ellos, bueno lo que parece ser ellos, ya están ahí, ahí deben quedarse.
Ya puedo orinar, me traen un pato, eso es tan asqueroso, pero debo estar acostada y por ellos orinaré en eso. Ahí me quedo, con el pato en el trasero y deseando que el tiempo pase rápido, no tengo mi teléfono, ni mi libro, así que me concentro en respirar con los ojos cerrados para tratar de no pensar.  De pronto llega mi príncipe, me besa y me hace cosquillas con su barba, y el amor que lleva su beso me demuestra que todo esto vale la pena.
Ahora viene lo más difícil, ESPERAR, tic tac...



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